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jueves, 17 de marzo de 2011

Economia tras DESASTRE EN JAPON

Los bancos centrales de los países del G7 llevarán a cabo a partir del viernes "una intervención concertada sobre los mercados de divisas" en reacción a la subida del yen que complica la reconstrucción del país tras el sismo, según un comunicado publicado en la madrugada del viernes.
Esta decisión, tomada tras una conferencia telefónica convocada por Francia, país que preside el grupo de los siete países más industrializados del planeta (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Gran Bretaña), tuvo un efecto inmediato: el dólar volvió a cambiarse por encima de los 80 yenes el viernes por la mañana en Tokio.
El yen registró el jueves un récord frente a la moneda estadounidense al cambiarse el dólar a 76,36 yenes.
"En respuesta a los recientes movimientos de las tasas de cambio del yen asociados a los trágicos acontecimientos ocurridos en Japón, y a la demanda de las autoridades japonesas, las autoridades de Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá y el Banco Central Europeo se unen a Japón, el 18 de marzo de 2011, para una intervención concertada sobre los mercados de cambio", según el texto publicado por Francia, que preside actualmente este organismo.
"Como hemos subrayado desde hace tiempo, la volatilidad excesiva y los movimientos desordenados de los tipos de cambio tienen consecuencias negativas para la estabilidad económica y financiera", agrega el texto.
"Continuaremos siguiendo con atención la evolución de los mercados de cambio y colaborando si es necesario", concluyó el comunicado en el que, sin embargo, no se precisó ninguna otra ayuda financiera a Japón.
Los responsables japoneses "informaron" a sus homólogos de la "respuesta financiera aportada por las autoridades" y éstos expresaron en el comunicado su "disposición a aportar toda la cooperación solicitada" así como su "confianza en la solidez de la economía japonesa y de su sector financiero".
El impacto económico del sismo y el tsunami del 11 de marzo es aún difícil de evaluar.
Los economistas lo cifran en al menos en 100.000 millones de dólares, es decir el 2% del Producto Interior Bruto (PIB) japonés, como el costo del terremoto de Kobe en 1995.
Sin embargo, varios expertos estiman que la devastación podría representar cerca del 3% del PIB japonés.
Muchos economistas piensan que Japón está en condiciones de absorber este impacto. "La economía japonesa quedará tocada significativamente a corto plazo para repuntar después gracias a las grandes medidas de relanzamiento monetario y presupuestario", explicó en una nota la compañía Axa IM.
El Banco de Japón (BoJ) ha inyectado 36 billones de yenes (443.000 millones de dólares, 324.000 millones de euros) en el mercado monetario para apoyar la economía.
Al final, todo dependerá de la gravedad del accidente nuclear de Fukushima. Cuanto "más importantes y largas" sean las incertidumbres a disipar "más larga será la reactivación de la actividad", explicó Philippe Waetcher, de Natixis, subrayando los riesgos de aprovisionamiento en electricidad en un momento en el que numerosas empresas están ya paradas.
La crisis nuclear podría además encarecer más los precios de la energía, en un marco de fuerte alza del petróleo.
En cuanto a las consecuencias para el crecimiento mundial, ya frágil, las opiniones difieren.
También existe la amenaza de una repatriación masiva de los fondos japoneses invertidos en el extranjero por las necesidades de la reconstrucción. Muchos inversores ya prevén esta circunstancia, lo que ha llevado al yen a su nivel más alto frente al dólar desde la Segunda Guerra Mundial.
Japón es el tercer exportador neto de capitales a nivel mundial, después de China y Alemania, según Natixis y uno de los principales poseedores extranjeros de deuda pública estadounidense y de la zona euro.
Una venta importante de obligaciones de estos Estados provocaría una subida de los tipos de interés que podría hacer peligrar la reactivación económica mundial.
© ANP/AFP

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